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" A través de una mirada"

Ed. : Le Daily- Bul, 1995
La edición original está publicada con dibujos de Camille DE TAEYE.



El pintor y el escultor
conocen el sabor del óleo y de la arcilla,
sus ojos, el volumen de la perfección,
sus manos, la fatiga...
yo sólo percibo
el reflejo de sus caricias.





Soñé
que la arcilla tenía sed,
que su cuerpo ardía en llagas,
que mis manos la torturaban...
Cuando me desperté vi
que de sus ojos
no salían lágrimas.





Destino

Sueño y realidad
no son conceptos opuestos;
soñamos cuando vivimos y
-sobre todo-
vivimos cuando soñamos.
Soñar es vivir...
es pasar.





Hay notas plásticas musicales
que tienen la belleza en el desequilibrio,
en la disonancia...
Sólo esperan unos ojos,
unos oídos atentos
para darles vida, sonido.





Queremos eternizarnos
en el espacio y en el tiempo;
pero sólo dejaremos polvo y...
quizá, una ventana abierta
para que otros llenen la casa de estrellas.





Existen espacios y vacíos
en los que sólo caben
las lágrimas
de los que lloran de pie.





Existen hombres, mujeres
-piedras verticales-
que por no tener ojos para llorar
ni boca para blasfemar
lanzan al cielo
gritos sordos de metal.





Venimos de lejos...
nacemos nos cansamos,
reposamos tendidos en horizontal...
Sólo los árboles viven y mueren de pie.





Con gritos de eternidad
-más acá del tiempo-
sopla el viento...
vértice de nuestros sueños
abiertos a la realidad.





Yo no soy yo,
ni siquiera soy el vacío
que deja la imagen de un espejo;
sólo soy deseo
que se lleva el viento.





Soy pregonero de esperanzas,
buitre alimentado con carnaza de sueños,
soy diseño de la muerte
que sólo recordará el viento.





Somos buhoneros,
trovadores de sueños,
voceros en el camino...
Somos nómadas del silencio
a la búsqueda de un grito.





Las calles no son caminos...
son ventanas, luces, salidas,
cruces, indicaciones del destino;
las calles son angustia,
pozos, laberintos, voces, gritos...
miseria humana
que tu y yo -pájaros nocturnos-
vivimos.





Todo es y sera luz: materia, naturaleza, personas...
de todo brotan signos
de una realidad tangible,
en el ahora
envuelta en sombras...





... y esas sombras
convergen en una forma,
asimismo sombra de otra sombra...
verdad en el ahora.





No tienen voz
-las sombras nunca tuvieron voz-
no tienen nombre
-las sombras nunca tuvieron nombre-
las delimita lo vivido,
el vacío del olvido.





¡Calla!...
No me hables de esperanza;
háblame
de los que se pegan un tiro en la garganta
por no tener derecho a la palabra.





Sólo el hombre tiene la libertad
de mirar siempre hacia adelante,
de volver la vista hacia atrás...
de «pegarse» un tiro en la boca.





Hay poetas que se suicidan...
Otros no encuentran motivos
ni para suicidarse, ni para vivir...
sólo ansían escribir,
vivir su diario suicidio.





No compadezcáis al ahorcado...
gocemos de su sexo erguido,
sintamos sus espasmos,
hagamos nuestro el orgasmo,
nuestra es la vida,
nuestro el suicidio.





Azahar

Guitarra y mujer se confunden;
tienen la misma forma,
los mismos latidos...
disponen de cuerdas para hacer vibrar,
de vacíos para llenar nuestros sentidos;
poseen sonidos con ecos de felicidad
que acallan el llanto de lo sufrido
e intensifican la sed del olvido.





Si lenguaje de amor pueden ser
las miradas, las caricias, las palabras...
lenguaje de éxtasis
es el silencio -o el sueño-
cuando nuestros ardientes cuerpos se han fundido en uno,
y juntos, han detenido el tiempo,
han vivido un instante eterno.





Desnuda,
en silencio vertical,
brota de la tierra
para herir al cielo
con gritos de misericordia.
Ha redimido al hombre
de su posición horizontal.





Cala,
portadora de sueños,
pañuelo de mis lágrimas,
cáliz de mis sufrimientos,
tierra preñada de esperanzas.





La materia
nos puede llevar al éxtasis de la belleza
a través de los brazos visibles de un árbol,
o de las caricias invisibles de una mujer.





Dejarse oprimir por unos brazos
es sentir los barrotes y cadenas
de una cárcel sin paredes,
horizontes sin fronteras
donde el alma -esclava- puede realizarse.





Vivir en sus ojos
y para sus ojos,
sin pensar que un día
la saeta del dolor y del olvido
venga a clavarse en los míos.





No diferencio el día de la noche,
la vigilia del sueño,
el amor de la incomprensión...
Sólo siento las cadenas de la libertad,
la libertad de estar con ella preso.





Sed de arcilla
de no sentir su alma,
sed de incendio
de no tocar su cuerpo;
busco su sed de tierra
cuando necesito la esquizofrenia de su sexo.





Página en blanco,
blanca como una noche sin sexo...
nenúfar que brilla y nos une
en el lago azul de la esperanza.





Guarda silencio...
Las caricias de una mirada
dicen más que las palabras,
incluso más que los hechos:
somos humanos...
nunca llegaremos
a realizar nuestros sueños.





Amar puede ser...
caminar acompañado por la soledad,
conocer la amargura de la hiel,
la intensidad y las huellas del fuego,
bogar en la monotonía del tiempo...
Amar puede ser...
saber esperar...





... esperar
no unos labios que quiten la sed,
no unos senos que enciendan el fuego,
no un sexo que colme nuestro cuerpo...
Amar puede ser...
caminar como un ciego
a la espera de que se realicen nuestros sueños.





...el sueño
de no estar nunca solo,
de sentir en cada momento su presencia ausente,
vivir su luz con miedo a perderla,
miedo a que pase cada instante,
miedo a ser poseídos por la Muerte.





La he buscado en praderas y montañas,
en ciudades y pueblos,
en el alma de los días de fuego,
en el vacío que dejan los astros
después de darse un beso...





...la he buscado en mis sueños,
en mis versos,
en los gritos del recuerdo,
en el viento...
La he encontrado en el eco
hambriento de silencio.





El silencio lo hicimos
antes de que de nuestras bocas
salieran las palabras,
antes de que nuestros vientres se tocaran.





No sé si es vida, si es muerte...
Cuando boga por la sangre de las venas
el potro desbocado relincha;
cuando es atrapado y amarrado al sexo
vive el comienzo del fin
-su agonía-.





Con el silencio se construyen espacios
donde las palabras tienen eco de dolor,
dialéctica de vacío,
grandiosidad de desierto...
los objetos que lo ocupan
se llaman «recuerdos».





Utilizamos palabras y silencios,
miradas y gestos;
y existe un vacío
en el que nos hundimos
llevados por la pasión de decir y hacer
en dimensiones de sueño.





Las palabras también caminan,
vienen de lejos...
cansadas de repetirse,
en el ocaso del amor
se suicidan.





Los besos no son besos...
son polvo de lágrimas que brotan
entre dos piedras y dos labios,
son flores que nacen
al lado de una bomba de retardo...
Los besos... son recuerdos amargos.





Las lágrimas son saladas...
como el fruto escondido en la médula del beso,
como el néctar oculto en la raíz de los senos,
como el alcohol encubierto por el himen del sexo.





Heridas como gritos,
mar que nos separa
cuando la palabra «imposible»
quiere decir
condenados a vivir juntos.





Entre ella y yo
la palabra « silencio »...
infierno
al no poder morir a tiempo.





En la Tierra todo era color de tierra,
el cielo era todo azul,
todo se veía a través del amor...
El mundo fue grande y bello
hasta que llegó la incomprensión.





Los pies sobre la tierra,
nuestras raíces en la memoria del tiempo, y
el cuerpo, todo entero, espectador...
Sólo al corazón
le está permitido volar lejos.


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