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"De Tierra "

Ed. J. Dieu-Brichard, 1987
Extracto


EL NEGRO EXISTE

Mi color preferido es el negro...

nací entre las faldas de mi madre,
vestida de negro;

me eduqué en la escuela con la maestra,
vestida de negro;

recé en la iglesia con el cura,
vestido de negro;

me hicieron respetar a los mayores,
alcalde, secretario y compañía,
vestidos de negro;

los campesinos que a mi alrededor vivían,
todos vestían de negro

en el mundo,
se vive, se ve, se piensa en negro.

Sólo cuando el hombre muere
las flores aparecen en su tumba...





A ESAS MUJERES...

Nacisteis enterradas...
desde la juventud lleváis
vuestro propio luto,
mujeres de mi pueblo,
basura de España...
cítaras de muerte
ensordecen vuestros oídos
con el canto triste que os acompaña
en esta procesión macabra;
no es la vagina el origen de esta procesión
ni la meta vuestra garganta.

Gritad, pues,
mujeres de la partida España,
gritad fuerte,
abrid vuestra boca,o
vuestras piernas, y
cerrad vuestros ojos,
si es preciso,
para mostrar, solamente mostrar,
al macho español
que seguís siendo hembras
de la otra España...
que ellos hicieron en un momento
con la sangre
de los que podrían hacer de vosotras
mujeres con hijos,
seres con derecho a la palabra,
mujeres respetadas...

Gritad fuerte,
mujeres -en potencia- libertarias,
pedid el derecho de vivir,
negaos a vestir a sus santones,
« mártires » de la llamada guerre santa...
Volvió la paz,
pero vuestra lucha continúa...
mujeres de mi pueblo,
esperanza de mi España;
luchad en la paz
como vuestras compañeras se batieron en la guerra,
ellas con fusil, coraje y rabia,
vosotras con ideas.
Tenéis la experiencia de 40 años martirizadas,
degradadas cual basura;
salid de esa cloaca,
mujeres de mi España:
hay un poeta que os apoya en la lucha,
que admira vuestra resignación,
que espera de vosotras
valentía ante el “toro ibérico”
y suerte en la arena
de esta retrógrada y dolorosa España...

A vosotras, mujeres de mi pueblo.





¡SILENCIO!...

No hables...
silencio...
soledad con punta de flecha,
raiz en tierra salada,
mirada en el cielo
silencio...
rojo de fuego,
oasis de dolor,
-infierno-
cuando espero escuchar una voz
y me respondes tú...
silencio...
no rompas el aire,
quiero escuchar tus gritos
en la soledad,
en la indiferencia
silencio...
sonido sordo de muerte,
música amarga del deseo,
beso frío de la madrugada,
espejismo del desierto...
silencio...
sueño de lo que nunca supe definir,
contradicción cuando estoy lejos,
déjame dormir sin ruidos
y escuchar cerca el sufrimiento...
silencio...
compañero de camino doliente,
testigo de penas calladas,
desahogo de llantos secretos...
no hables,
silencio...

grita más fuerte,
hiere esta noche de perros,
que hay gargantas que se desgañitan en la sombra
para hacer ilegibles mis derroteros.
¡Silencio!...





NEGRO

El rayo de sol hirió las espigas,
llegó el invierno y con él te fuiste,
nos dejaste para siempre
el negro de la noche,
el recuerdo de tu negra vida,
el ejemplo negro de tu esfuerzo,
la negra pena de tu ausencia,
el hueco negro de tu compañía...

Nos dejaste la negra esperanza en la que viviste,
el negro de tus pocas palabras cuando
la pobreza mordía en tus carnes,
el silencio ante la impotencia
del negro destino que te perseguía,
la negrura del ansia de ver felices a los tuyos...

Nos dejaste el negro de los colores
cuando se cerraron tus ojos,
la negra obscuridad cuando desapareciste
bajo aquella caja negra de encina...

Nos dejaste todo lo que tenías:
una madre dolorosa, vestida de negro,
dolor negro, como su existencia misma;
el eco de tus últimas palabras
hacen de ella negra sombra,
como el negro de tu ausencia
en la casa negra vacía.

Todo fue negro en vuestras vidas;
para ella, negro seguirá siendo,
hasta el día,
en que os juntéis los dos bajo tierra
sin distancias de problemas,
sin el amor negro que os obligaron a practicar
sin gozo ni alegría...

Negro fue todo en tu vida...
sólo después de tu muerte,
apareció una corona de flores de plástico
para dar color
a la tierra negra e ingrata
que tan pocas satisfacciones
te concedió en vida.





IMPOTENCIA

Vacilo en el vacío del espacio
arrastrando mi cuerpo pesado,
queriendo volar
como insecto herido
en las marismas cenagosas del tiempo.
Ya no es el pasado rosa
el que me impulsa al movimiento,
tampoco es el futuro
que soñé, quimérico,
es el presente abstracto
que en este momento incierto
se cierne a mi alrededor
cerrando salidas de libertad,
vías francas de destrucción
que se presentan como falsas ventanas
de un rincón en fuego
perdido en el universo.
Prefiero ignorar la luz...
continuar en el sueño...
pero no puedo.
Huelo en la obscuridad
la putrefacción del infierno que se avecina
y el humo comienza a hacer estragos
en mi cuerpo,
en mi espíritu enfermo.
Soy número, producto, insecto...
impotente ante los poderes fácticos
que quieren aniquilar la vida
que el individuo lleva dentro.
Y no se pararán ahí...
el universo, para ellos,
es como un juguete de niños
al que hay que verle las tripas
para satisfacer sus instintos maléficos.
El poder bélico los ha corrompido,
han subestimado el misterio de la naturaleza
cuyo respeto
es el único medio de avanzar en la ciencia,
de seguir viviendo como humanos
en este paraíso ya casi desierto...





POLVO

Mirando al horizonte del tiempo
me veo reflejado en un espejo
el tiempo no pasa
paso yo al lado del tiempo
grito en el vacío del cristal
mi voz se quiebra
se pierde
me responde el viento
me acaricia envuelto en el polvo
me convenzo de
a lo que el hombre está sujeto
siento que no soy yo
ni siquiera soy la imagen de ese espejo
soy polvo en el tiempo
que de nuevo llevará el viento.





MISA DE UN CONDENADO A CREER

Kyrie eleison.. .
silencio,
ten piedad...
silencio,
Christe eleison...
incienso,
Gloria a Dios en el cielo...
aún más incienso,
te ofrezco lo que tengo,
el sufrimiento en el altar del tiempo,
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
alabamos tu Majestad,
Hosanna en las alturas...
pero acércate a la tierra,
aquí no hay paz,
Agnus Dei..., ten piedad...
¿otra vez vuelvo a empezar?
Estoy cansado de esperar,
de gritar en ese vacío
que sólo Tú dices llenar,
que yo no puedo aceptar
porque tu silencio es tortura
y el masoquismo colectivo
un pecado social,
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi...
permítenos amar
y... déjanos en paz.





LA REALIDAD ES MÁS TRISTE

Si triste es la noche
más triste es el despertar,
volver a la realidad,
sudar en la noria del tiempo
la monotonía de encontrarse a sí mismo,
la falta de comunicación con los otros,
la duda de dar un paso más.
Es triste despertar
con los ojos puestos en la máquina de escribir
sin poder contar los sueños
por falta de realidad.
Estaría mal visto contar
que hago el amor con mi hermana,
que me he “cargado” a un policía,
que, borracho, he escupido a la cara
al patrón de un bar,
que he meado como un perro contra una farola,
que me hago una paja solitaria,
que he puesto una bomba en una iglesia,
que he matado a la amante que me puso los cuernos,
que me he jodido una cabra, como cuando niño,
que me he dejado violar por tres monjas histéricas...
Es triste no poder contar los sueños por falta de realidad.
Pero más triste es despertar
con el timbre y una carta certificada,
con el telediario de las mañanas,
con el pensamiento de tener que ir a la oficina,
con la necesidad de pagar facturas retrasadas,
con la obligación de ir a marcar a la oficina del desempleo,
con los bocadillos y hamburguesas del mediodía,
con las “palizas “ que mi niño me da,
con las páginas de “Le Soir” que leo todos los días,
con el ruido de los coches bajo mi ventana,
con el tic-tac del reloj, contento de que el tiempo pasa...
Cuando llega la noche pienso
que es mejor dormir
- incluso sin poder contar lo que he soñado -.
Es menos triste que la realidad.





¿ME ENVIDIÁIS ?

Os doy todo,
todo lo que tengo en este momento:
mi angustia, los recuerdos
(que detesto),
mis sueños
(que vosotros realizaréis),
mi tristeza,
los años que no me quedan,
el dinero
(que no tengo),
los libros
(mis mejores compañeros),
las máquinas de fotografías
(con las que me prostituí tanto tiempo)
mis mujeres
(que aunque dijeron ser mías no tenéis
que creerlo),
las fotografías “artísticas”
(masturbaciones de un momento),
mis textos
(que como curiosidad patológica
podéis leerlos),
la colección de.pintura y escultura
(recuerdos y más recuerdos...),
lo que más quiero en este mundo, mi hijo
(que hasta mayor de edad tendríais
que mantenerlo),
En fin,
podéis tomar todos mis sentimientos,
hasta éstos, mis últimos versos
(que si los habéis leído, ya son vuestros).

N/B
¡Ah!, se me olvidó ofreceros mi cuerpo
(aunque sólo os sirva para hacer
un alfiletero con mis huesos).





ESA SOMBRA

Esa sombra que camina
no es esencia,
es potencia realizada en un pasado,
justificación de un deseo,
son pasos en un mar de sacrificios,
obscuridad que se pierde en el infinito...
se desplaza a marcha forzada,
se quiebra contra el muro del destino,
se levanta disfrazada
de conciencia, libertad, narcisismo...
no tiene voz
- blas sombras nunca tuvieron voz -,
no tiene nombre
- las sombras nunca tuvieron nombre -,
no tiene límites,
la delimita
el miedo, la angustia, la impotencia...
recorrre desiertos y estepas
sujeta a espejismos de existencia;
no existe,
es imagen onírica,
es concepto,
es tiempo
(sin pasado, sin presente, sin futuro),
es movimiento
en un sólo sentido:
suicidio involuntario
en el vacío
del olvido.





EL CAMINO SE HACE AL AMAR

Los caminos no llevan a ninguna parte,
no tienen fin;
el camino lo hacemos en cada momento,
la meta son la huellas que dejamos
cuando hacemos camino,
cuando amamos,
cuando, borrachos de amor,
caemos y nos levantamos
para volver a empezar.
Amar, es vivir,
olvidar,
recordar que hemos vivido,
volver a comenzar antes de terminar el camino;
el camino se hace al amar,
en el momento en que nos cruzamos,
en que con sinceridad amamos.





NOCHE BLANCA

En la noche busco tu imagen de antaño,
recorriendo las calles -desiertos-, Pigalle, Montmartre...
encuentro
tu mirada perdida en el tiempo,
y entre tú y yo el silencio;
tu sonrisa coqueta fabricada para extrados,
y entre tú y yo el silencio;
tus palabras hechas a la medida del momento,
y entre tú y yo el silencio;
el deambular de tu cuerpo entre espejos,
y entre tú y yo el silencio;
las vivencias comunes de días anteriores,
y entre tú y yo el silencio;
las transparencias de sueños no realizados,
y entre tú y yo el silencio;
la ansiedad de dejar huella,
no en el camino, sino en el caminante,
y entre tú y yo el silencio;
el humo de tu cigarro que lleva el viento,
y el whisky que bebo
porque entre tú y yo -hoy-
sólo hay lugar para el silencio.



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