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"Dolor del camino "

Ed. J. Dieu -Brichard, 1989
Extracto
Prólogo de Antonio Gamoneda


NOMADAS DEL SILENCIO

Somos bohemios,
trovadores eternos
que vendemos sueños por el camino;
somos voces de buhoneros ambulantes,
eco de lo que hemos vivido,
pergaminos de historia sin hacer,
héroes tristes de cartón...
somos murmullo de río,
guijarros anónimos,
rodados a lo largo de los siglos;
somos sombras, gritos de amor
que desaparecen cuando el sol de la pasión
se proyecta sobre si mismo;
somos el llanto de la tierra,
las lágrimas que han formado los mares
donde ahogamos nuestras fantasías
y olvidamos nuestro egoísmo,
desiertos de comunicación:
donde nacen las palabras
muere el corazón;
somos notas de una sinfonía anónima
que el viento hace suyas
y desaparecen en el tiempo,
sonido de una campana
que desde que nacemos
está redoblando a muerto...
Somos...
portadores nómadas del silencio.





SUEÑO

Soñé que las piedras no tenían forma,
que las flores no tenían colores,
que los pájaros no tenían alas,
que los árboles no tenían tronco;
soñé que los hombres ya no tenían cara
hacía tiempo que no lloraban.





EQUILIBRIO

Marcha a paso acelerado,
equívoco,
entre la decisión y la duda;
vuelve la vista hacia atrás:
ha oído voces en dirección del olvido;
tropieza,
cae en el vacío de su historia,
en el camino marcado
por huellas que él no hizo,
silencios-gritos,
oscuridad,
impotencia ante lo infinito;
toca tierra y respira aire
- el tiempo de darse cuenta que ha existido -.
Vuelve a levantarse...
no,
ha caído en el abismo;
busca dónde agarrarse,
una referencia al equilibrio:
¿los cuentos de su infancia?
¿las lágrimas de su madre?
¿el idealismo de su juventud?
Todo ha quedado lejos,
ecos de un mundo en el que todo tenía sentido.
Hoy camina
con el vientre lleno de whisky
incluso si, con él,
no encuentra ese equilibrio.





A CADA PASO QUE DAMOS

Con cada palabra que pronunciamos
preparamos un silencio,
en cada palabra que callamos
está encerrado un silencio,
cada gesto que hacemos
lo limita un silencio,
cada cosa que tocamos
contiene un silencio,
cada mirada salida de nuestra alma
tiene reservado un silencio,
a cada eco que escuchamos
sigue un silencio,
en cada sentimiento que tenemos
habita un silencio...

a cada paso que damos
nos hundimos, más y más,
en el SILENCIO.





HASTA QUE LLEGO LA INCOMPRENSION

El mundo es grande,
tan grande como la oquedad de las ausencias;
el mundo es pequeño,
tan pequeño, que a cada paso que doy
me encuentro con el vacío de un recuerdo...
soy la conciencia de un pasado,
canción de un presente efímero.
En el mundo
tan grande ayer, tan pequeño hoy,
no existían paredes ni techos,
no existían fronteras;
para ir de un lugar a otro
no se necesitaban medios de locomoción,
los sustituían el pensamiento y el amor;
todo era equilibrio entre los seres,
no se conocían las guerras,
no existía el poder, ni el egoísmo,
ni la dialéctica del lenguaje...
todo se veía a través del prisma del amor;
en la tierra todo era de color de tierra,
el cielo era todo azul,
a los objetos no se les daba ningún valor,
todos tenían -hasta los más usados-
el color del amor.
El mundo fue grande
hasta que llegó la incomprensión.





LE PREGUNTE AL SILENCIO

Un día le pregunté al silencio
por aquel que siembra sal en la tierra
y llena de lágrimas los mares,
aquel que vende sueños durante el día
y pasa sin hacer ruido en la noche
borrando las huellas del último fuego,
el que crea instantes de tiempo
que quisiéramos se eternizasen,
el que nos vuelve la espalda en las tempestades
El mundo, ese día, se convirtió en espejo,
sortilegio del destino
que el silencio me tenía preparado;
en él no vi otra cosa que
el deambular de un cadáver.





EN ESE MOMENTO

Como caracolas de infierno
siento el tiempo en mi cuerpo;
pero espero..., espero el momento
de olvidar el eco de palabras vacías,
de lamentos hipócritas,
de falsos sentimientos,
del egoísmo que me tiene atado
al cadalso efímero que creí eterno...
y espero..., espero bebiendo whisky como remedio,
intentando liberarme de ese peso que es el tiempo;
tiempo de espera, hasta que el fuego
extinga las cenizas de este pobre cuerpo,
pedazo de carne que ayer ardió en amor
y hoy se consume en la decepción;
y espero..., espero la destrucción de la idea de sensibilidad,
de belleza, de comunicación, de amistad...
intentando liberar la conciencia de las cadenas del tiempo;
tiempo de angustia,
hasta que en todos los espejos del mundo
no se reconozca mi imagen...
En ese momento me consideraré felizmente muerto.





ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
... LA SOLEDAD


Entre la vida y la muerte
un paso,
entre el amor y el odio
un tiempo determinado -corto-
que pretendemos eternizar soñando;
nos abandonamos en el vacío
seguros de llegar a la otra orilla,
pero el amor es un pozo sin fondo
- velado por el espejo de la pasión -
en el que nos hundimos como en un lagar,
borrachos de lo eterno.
Tocando tierra
nos damos cuenta de que
la realidad, lo finito
es fugaz
y el odio
- justificación de nuestra ceguera -
se apodera de nosotros al despertar.
Lo que creíamos orilla
es ese pozo entre la vida y la muerte ...
la soledad.





CON UN NOMBRE Y UN CUERPO DE MUJER

En una noche llena de luz
vendrá la muerte
con un nombre y un cuerpo de mujer;
llamará a mi conciencia y
- cuando no la encuentre -
se contentará con la miseria,
con la desnudez ante su nada,
con las promesas que ella hizo y no cumplió;
vendrá disfrazada de sombra
- bajo la que esconde un cuerpo y un nombre -,
silenciosa, distante...
observando la putrefacción de una carroña,
de un signo de interrogación que
hubiera preferido
no haber venido al mundo
ni formar parte de la puntuación
en las páginas literarias
del suicidio.





AL LLEGAR LA NOCHE

Cuando la noche
llame a todos los cuchillos para herir,
allí estará mi alma voluntaria
al sacrificio
para dejarme acariciar eternamente con sus filos;
pero antes
dadme tiempo,
permitidme poner un crisantemo
en la tumba del olvido;
cuando llegue la noche
estaré preparado para el holocausto,
mis sentidos estarán limpios;
sólo necesito el tiempo de olvidar
tactos, sabores, olores «palabras» (sonidos)...
imágenes que nunca han existido.
Todo lo vivido
os lo dejaré a vosotros
si necesitáis de los recuerdos
para seguir bailando al mismo son
en este teatro de hipocresía y de cinismo.
Dejadme un momento de reflexión
antes de presentarme al sacrificio.





HOY SOÑE CONTIGO

De pie, estática,
en una estación sin nombre,
a una hora precisa,
en un paisaje sin horizontes...
estabas esperándome;
sin guadaña ni esqueleto,
sin capa negra ni uñas largas,
con mirada coqueta de princesa
y el duende de hechicera en tu semblante...
estabas esperándome;
con la boca sensual de enamorada,
con ansia de poder irresistible,
como hiena segura de su presa...
estabas esperándome;
abriendo los brazos para amar,
embrujando el aire para confundirme,
aprovechándote de mi espíritu cansado,
envolviéndome con tu sombra
- proyección de mi vida -
te acercaste y me preguntaste:
¿Qué haces?
Esperarte, - respondí -.
En una estación sin nombre...
a una hora imprecisa...
en silencio los dos,
en un paisaje sin horizontes...
subimos al mismo tren que
nos llevó al infinito.





CON LA SOGA AL CUELLO

Siempre llegas demasiado tarde...
la soga me acaricia el cuello
desde hace años;
minuto a minuto
he sentido el lazo que nos une
cuando tú velas y yo duermo
en este paraíso de muertos.
Durante el sueño
me das a beber vinagre
para quitar la sed -dices-
que el alcohol de tus senos y de tu sexo
hace estragos en mi perturbado cerebro.
Aterrorizado por el momento que vivo
mezclo tu presencia ausente
con lo eterno,
lo vivido
con los excrementos viscosos
que mi cuerpo rechaza bajo los efectos del miedo.
Me tienes colgado del techo,
mis pantalones caídos dan testimonio
de esa fruta madura,
podrida,
que has esperado comer desde hace tiempo,
fruto de tus promesas no cumplidas,
fruto del huerto que cultivas cariñosamente
con el semen de la decepción, del dolor...
No; no es mi cuerpo el que apesta,
es el fétido olor del fuego fatuo que tú despides
cuando vagas en la noche
buscando víctimas para tu infierno:
potro hecho de amor y de odio,
- de sufrimiento -,
cadalso construido con la retórica de tus pedos.
Eres lazareto ambulante
que alimentas a las aves carnívoras
con carroña viva
sazonada en el asador del tiempo.
Mi pellejo
- lo único que me queda -,
para poco te puede servir.
Mis sentimientos los he convertido en versos,
coplas de un suicidio meditado:
el suicidio de SEGUIR VIVIENDO
-con la soga al cuello-.





CUANDO DE NUEVO LLEGUE LA NOCHE

Ya se acerca la aurora,
un nuevo día llega,
la luz me ofrece otros derroteros
que los cuatro muros y tus respuestas.
La noche ha pasado,
renuncio a tu compañía,
el día niega la ceguera en que me tenías preso;
en las tinieblas
me adulabas con palabras,
me seducías con caricias,
me arrastrabas con promesas,
cerrabas todas las puertas...
Un nuevo día llega,
las paredes ya no cuentan;
la luz está ahí...
pasa el dintel de las ventanas,
quiebra el acero de las rejas,
inyecta en mi sangre la fortaleza
para romper tus cadenas.
Como caballo desbocado
volveré a vivir la libertad
que anulaba mi existencia
a causa de la tangibilidad de tus pruebas...
De la noche
sólo me queda la certeza
de que seguirás de cerca mis pasos;
el día lo viviré pensando
que tus brazos me esperan;
pero ya no serán aquellas cadenas
las que a ti me aten,
ni las tinieblas serán tu fuerza.
Cuando de nuevo llegue la noche,
sí,
me daré a ti...
- con la conciencia de la puta que vende su cuerpo -
a cambio de una vida
vivida intensamente,
- en tu ausencia -.





EL PASADO

¿Dónde está el pasado?
¿dónde lo sufrido?
¿dónde lo gozado?
¿dónde lo vivido?
En las tripas de un perro destrozado,
en el corazón de un tigre herido,
en el relincho de un caballo desbocado,
en el fuego de un infierno mal parido,
en la sangre de un viejo maltratado,
en el agua de una noria sin sentido,
en el placer de un whisky concentrado...
dolor en el camino del olvido.


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